La puerta 12

Hoy volvemos con otra tragedia que conmocionó al fútbol, más concretamente en Argentina. Ocurrio hace 42 años y aun se recuerda con mucho dolor el fallecimiento de las 71 personas por aplastamiento en la puerta 12 del estadio Monumental de River Plate.

La tragedia se produjo luego de la finalización de un partido de fútbol entre los equipos de Boca Juniors y River Plate jugado en el estadio de éste último, en la Puerta 12, una de las que facilitaban la salida de los simpatizantes visitantes, en ese caso de Boca. Por causas nunca aclaradas el sector de salida a la calle, luego de las escaleras, no se encontraba liberado, y la presión de la multitud que salía causó la muerte de las 71 víctimas, la mayoría de ellos, menores de edad.

La investigación penal finalizó sin que se hallaran culpables del siniestro. Algunos testimonios sostuvieron que los molinetes se encontraban colocados y que ello impidió la salida de la multitud.

Otros afirmaron que la salida no fue posible porque la Policía Federal lo impidió (el país estaba en ese momento gobernado por una dictadura militar). Inicialmente, dos directivos de River fueron procesados por ser sospechosos de negligencia, pero la Cámara de Apelaciones dejó el procesamiento sin efecto y la causa fue archivada.

Con respecto a la responsabilidad civil, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y los clubes, afrontaron la misma de manera colectiva, reuniendo un fondo de poco menos de cien mil dólares, que significaban apenas poco más de mil dólares por fallecido. A cambio de cobrar esa cifra se les exigió a los damnificados que renunciaran a cualquier reclamo judicial.

Solo dos damnificados, Nélida Oneto de Gianolli y Diógenes Zúgaro, iniciaron juicio contra River; el falló condenó al club a raíz de su responsabilidad civil y le ordenó pagar alrededor de 50 mil dólares a cada uno.

En un principio era una avalancha normal, pero después se acrecentó. Iba por el aire, sin tocar el piso. Algo empezó a salir mal. La avalancha se detuvo. Cada vez estaba más apretado. Había gritos de pánico, de mucho miedo. La gente que estaba abajo quería subir. Estábamos uno arriba de otro bajo una terrible presión que no dejaba respirar. Me caí y después me desmayé. ¿Cuál fue el motivo de la tragedia? Nunca lo conocí. Yo me salvé de milagro. Quizá gracias a la gente que me ayudó porque era el más joven de todos y porque la avalancha se detuvo cuando yo estaba en un recodo de la escalera. Apenas tenía 14 años. Nunca más fui a ver a Boca. (Miguel Durrieu, 46, sobreviviente)

 

 

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